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THE SONG OF THE DAY: I Belong To You / Mon Cœur S’ouvre À Ta Voix – Muse

La mayor lección que recibí hace un par de años cuando comencé a escuchar a conciencia a Muse fue que para juzgar algo con propiedad más te vale dedicarle antes una oportunidad. Yo era de los que tan sólo se habían molestado en escuchar sus mayores hits, sin atender al resto de su producción, pero con el debut de The 2nd Law, su último disco, decidí que era buen momento para empaparme con la discografía del trío británico y así poder generarme una impresión fiable y objetiva de su música. Y quedé sorprendido, porque dentro de que las composiciones del carismático Matt Bellamy guardan entre sí un estilo cautivador y que derrocha personalidad por los cuatro costados, las pocas canciones que había escuchado hasta el momento de Muse me sonaban siempre iguales, poco variadas, cansinas y redundantes hasta que logré “educar” mi oído a la fórmula musera. Y, oye, de pronto entendí de golpe porque ese éxito, por qué Muse calaba en todo tipo de público. Hay que reconocer que son a día de hoy uno de los grupos más magnéticos que existen dentro de la industria musical si bien me permito dudar acerca de que algún día vuelvan a rayar la perfección como hicieron con ese magistral Origin of Symmetry parido en 2001 y del que aún sigo siendo objeto de embrujo.

 

I Belong To You/Mon Coeur S’ouvre À Ta Voix, forma parte de The Resistance, el disco con tintes más poperos y el más puteado por la base de fans (en mi opinión, esto último de forma inmerecida) y es una de las canciones más optimistas y buenrrolleras que tiene el grupo. Los juguetones acordes de piano me hacen sonreír casi al instante cuando se unen los diversos elementos de la batería de Dominic Howard y el delay del bajo de Chris Wolstenholme. Y jodido Bellamy, qué voz, qué uso del falsetto, ojalá algún día pueda escuchar en directo el poderío vocal de este sobresaliente y joven músico que tantísimo bebe de la influencia de mi intocable Jeff Buckley, de quien os hablaré próximamente.

 

Con el golpe del gong, los coros se apagan sólo para dar paso a la breve e íntima sonata de piano de Bellamy, quien simultáneamente nos habla del amor cantándonos en perfecto francés. Las cuerdas se unen potenciando la expresión del sentimiento y ya está, lo han conseguido: la puta piel de gallina. Y cuando parece que la canción ya no puede ascender más y que se va a desinflar, el riff principal resurge de sus cenizas como un Fénix bajo la forma del discreto pero intenso solo del clarinete bajo. No he estado en Francia, menos aún en su capital, París, pero cuando escucho esta canción y cierro los ojos juraría que estoy paseando por una de sus transitadas calles en medio de un soleado día libre de nubarrones. Supongo que hoy me siento así: franchute y eufórico. Aprovecharé pues el colocón de endorfinas.

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THE SONG OF THE DAY: The River North – The Dear Hunter

The Dear Hunter es mi último gran descubrimiento en el ámbito musical desde hace unas semanas, y si me pidieseis que os dijese que tienen de especial no sabría daros una única respuesta. 

Por un lado, no suenan como nada que haya escuchado antes y eso ya es digno de elogio en el panorama actual. Vale, tienen un innegable espíritu de rock progresivo, pero clasificarlos bajo esa categoría sería quedarse francamente corto, porque sus temas abordan sin despeinarse géneros como el jazz, el hard rock, la música clásica, el experimental rock, el pop… Todo eso en una misma canción mezclado que da gusto y con una producción y frescura impecables. Tampoco puedo dejarme en el tintero destacar la fantástica instrumentación de la que hace gala cada album de su discografía: se atreven con cualquier instrumento, factor que hace aún más fresco y atractivo su ya de por sí su genuino estilo compositivo, que se asemeja al de la banda sonora de una película de cine. Y he reservado lo mejor para el final, porque el líder y auténtico motor del grupo, Casey Crescenzo, tiene una voz de oro de 14 kilates. En serio, no sé cómo lo hace, pero qué registro y potencia tiene, qué coros hace el puñetero y creedme cuando os digo que poco me estoy deshaciendo en elogios. De hecho, comienzo a pensar que me he enamorado de él sin remisión y eso que el tío es físicamente clavado a Sammwell Tarly (para los de la LOGSE: el gordo seboso inútil y llorica amigo de Jon Nieve en Canción de Hielo y Fuego).

 

Dicho esto, ¿por qué es The River North la canción del día? Supongo que porque hoy ha sido un día tranquilo y muy breve, como la sonata de piano que estáis escuchando en estos instantes. Su sencilla pero delicada partitura relajan mis sentidos especialmente en esta noche, que es la primera que paso en mi chalé en lo que va de Verano.

Aparte de las notas del desgastado piano, el ruido blanco de fondo, que imita al de un tocadiscos reproduciendo un vinilo, parece enviarnos atrás en el tiempo a finales del siglo XX, precisamente a la fecha en la que se desarrolla la historia de Act I: The Lake South, The River North, el primer disco de The Dear Hunter y de la que The River North es precisamente su epílogo. Pero tranquilos, que escucharla no os hará ningún spoiler, palabrita.

Por si la curiosidad os puede, la imagen que se me vino a la cabeza la primera vez que escuché The River North antes de conocer la historia de la que versa, es la de una señora caminando sin rumbo fijo por el salón de su antigua mansión. Avanza despacio, sumida en sus pensamientos y recuerdos, hasta que de pronto sus arrugadas manos toman una fotografía de la repisa del mueble de ébano. Se trata de la fotografía de su marido ataviado con su uniforme militar: el mismo con el que fue enterrado después de esa guerra tan larga y costosa de la que tantos fueron víctimas.

Entre ellos, él como soldado y ella como esposa.

 

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THE SONG OF THE DAY: Happiness is a Warm Gun – The Beatles

No hay nadie que no conozca a The (que no Los) Beatles. Por incontables factores son el grupo por antonomasia de la música contemporánea con canciones como Yesterday, Twist and Shout, Here comes the Sun, Love me do… Resulta innegable que son unos dioses.

¿Pero eso es todo? ¿Son esos hits musicales una muestra significativa del sonido de The Beatles? Fue esa pregunta la que, hace ya unos años, me motivó a escuchar de principio a fin toda la discografía del aclamado cuarteto británico. Y mereció muchísimo la pena, no sólo por disfrutar de la enorme calidad de su obra, sino porque me hizo darme cuenta (como en TANTOS otros casos) de la poquísima gente que de verdad conoce la música de The Beatles. Y no dejo de pensar en que, como artista, debe ser realmente frustrante pasar a la historia por 4 o 5 canciones (ojo, no me malinterpretéis, soberbias todas las que he mencionado antes) cuando el resto de tu producción se las lleva de calle de forma tan abismal.

No puedo decir que Happiness is a Warm Gun sea una rareza beatlelística, teniendo en cuenta que lejos de sus orígenes poperos y comerciales, The Beatles fue un grupo que experimentó mucho y muy seguido a lo largo de su carrera (como bien lo atestiguan sus composiciones más psicodélicas y revolucionarias) pero a la vez, Happiness is a Warm Gun dista mucho de ser una canción que yo tildaría como “convencional”.

Lennon nos deleita con un verso inicial memorable y único que capta nuestra atención sin remedio: She’s not a girl who misses much… Y Harrison toca esos arpegios blueseros tan oportunos que contribuyen a que la canción, que no lleva ni 10 segundos, ya nos haya conquistado con un intro que derrocha creatividad, atrevimiento y que sólo puedo describir como visionario. Les recuerdo que esto se compuso en 1968, señores y señoras: ya me gustaría a mi componer algo que sonase así de revolucionario 46 años después… 

Se unen la batería y el bajo y un breve pero sensual solo de guitarra colman nuestros oídos. Qué calidad de producción, madre mía. Y, oh, sorpresa: cambios de ritmo, especialmente apreciables en la batería de Ringo. Happiness is a Warm Gun es una de las pocas canciones de The Beatles con presencia de polirritmias y quizás por eso me gusta tanto esta canción, ahora que lo pienso, como músico a las baquetas que soy. 

El pegadizo estribillo cantado por un Lennon desatado a nivel vocal, los coros de McCartney y Harrison, la fantástica letra del tema… Y ESE agudo tras el silencio. Y acaba como tiene que ser: abruptamente, dejándote con ganas de más. Porque le vas a volver a dar al play, eso está clarísimo. Es una canción que en menos de 3 minutos comunica tanto, que hay que volver a escucharla hasta que finalmente el percutor de tu mente se dispare y entiendas porque la felicidad es un arma caliente… Y por qué es la canción del día. happiness-is-a-warm-gun-75831983

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THE SONG OF THE DAY: BU2B – Rush

Que Rush es una leyenda viva en el género del rock progresivo es algo innegable. El inseparable trío de virtuosos lleva ya la friolera de 46 añazos (se dice pronto) tocando juntos en el que ha sido un viaje musical en el que siempre han sabido dar el tipo con creces, pero también con algunas irregularidades notables, todo hay que decirlo. Por eso, cuando en 2012 salió a la luz su último trabajo, Clockwork Angels, la base de fans fue escéptica en un principio, pero las críticas de la prensa y la del propio público acabaron rindiéndose ante la calidad del disco.

Hoy me he levantado muy rushero, y le he dado un buen repaso al album (no lo escuché en las mejores condiciones en su día) y, sin ser en mi opinión un imprescindible, sí que resulta acojonante la pasión, ganas y potencia que los canadienses manifiestan en este disco. Hay canciones, como la del día de hoy, con unos riffs y unos ritmos que son un auténtico pinchazo de adrenalina, que te obligan a seguir el tema a golpe de headbang. Y decir eso de señores de 60 años, que llevan en el mismo grupo 2/3 de su vida, como poco es digno de alabanza, porque reinventarse nunca es fácil, pero menos aún cuando eres un intocable de la música (y por méritos propios) y ya tienes tu estilo más que asentado. Y en ese sentido, Clockwork Angels es accesible, dinámico y estimulante para cualquiera.

BU2B cautiva desde la primera nota, con esa atmósfera de Western que la acústica de Alex Lifeson nos regala. La voz de Geddy Lee presagia versos del estribillo de la canción (no sé vosotros, pero yo quiero cantar así con 60 años…) hasta que la explosiva batería de Neil Peart instaura un ritmo agresivo y enérgico y aquí se acaban las tonterías, porque lo que nos espera de ahora en adelante es un flipe. El galope del bajo y la hipnótica guitarra nos conducen a un atractivo estribillo de los que se graban a fuego y no te quitas de la cabeza en días y la canción se va desenvolviendo de forma muy natural en los 5 minutos y poco que dura el corte.

Y a partir de aquí, ¿qué? Pues a lo que nos tiene acostumbrados Rush: virtuosismo por los cuatro costados, métricas alocadas y una letra bastante interesante. La canción cumple a las mil maravillas con su propósito de ser el tema más comercial del disco, pero por pedir que no quede: un solo de guitarra en el clímax de la canción la habría hecho aún más disfrutable.

¡Dicho esto, no me alargo más y espero que os guste!

PD: Por si os lo estáis preguntando, las siglas BU2B significan “Brought Up To Believe” 😉

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THE SONG OF THE DAY: Inside – Iamthemorning

La canción del día de hoy es obra de uno de mis últimos descubrimientos musicales: iamthemorning, un joven y prometedor dúo ruso compuesto por la voz del ángel Marjana Semkina y el piano de Gleb Kolyadin. Con tan sólo un disco de estudio y un EP, iamthemorning se ha catapultado al éxito con una velocidad espectacular. No en vano, su renombre ya es tan sonado que el mismísimo Gavin Harrison (el batería de Porcupine Tree y fácilmente uno de los mejores músicos a las baquetas que existen actualmente) toca en su disco debut otorgándole aún más empaque y calidad si cabe al album.

Sensibles, eclécticos, frescos, originales, atrevidos… Muchos adjetivos son aplicables a la música de iamthemorning, pero por encima de todas destaca uno: preciosa. Ya sea con las sobrecogedores líneas vocales de Marjana, con el astuto acompañamiento de Gleb, con el acierto y fuerza que arroja la sección de cuerda o con el notorio groove baterístico del señor Harrison (o con la suma coral de todas estos elementos, qué puñetas), la música de iamthemorning resulta evocadora y nos transporta, al menos en mi caso, a un mundo de cuento de hadas y palacios de cristal con un toque oscuro y siniestro que podría ser la banda sonora perfecta de los cuentos de los hermanos Grimm y si no me creéis, no lo cuento: lo escribo.

“Inside comienza con el despertar de una Caperucita Roja de voz exquisita que a medida que avanza por el sendero, topa con un bosque encantado al que dan forma las cuerdas y el piano de forma magistral. Algo de pronto cambia y se nos presenta un movimiento de corte marcial, más agresivo e intenso que nos transmite una sensación de amenaza e inseguridad: ¿De quién serán esas peludas orejas…? ¿Y esos ojos de color ambarino…? ¿Y ese hocico plagado de colmillos…?. Corre, Caperucita, porque has visto al Lobo, pero el Lobo te ha visto a ti primero…”

 

¿De verdad que soy el único que se imagina todo esto cuando cierra los ojos y suena Inside de fondo? xD

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THE SONG OF THE DAY: Isolation Years – Opeth

Opeth es uno de mis grupos favoritos por multitud de razones y tengo la firme certeza de que los suecos serán asiduos en este blog y si no me creéis, tiempo al tiempo que el que avisa no es traidor.

La capacidad de sus composiciones en lo referente a transmitir emociones resulta sencillamente impresionante. Sus canciones, habitualmente de una duración considerable, tienden a conjugar secciones brutales, heavies y agresivas con pasajes acústicos que se encuentran entre los más deliciosos y cautivadores que estos oídos han escuchado en algo más de 2 décadas.

Isolation Years es, a todos los efectos, una balada intimista y breve, que consigue involucrar al oyente con una letra melancólica como pocas. Pero aunque la canción versase acerca de la cosecha de las coles de bruselas (un tema absolutamente apasionante, por cierto), con un registro y una potencia vocal como la del señor Mikael Akerfeldt, el efecto resultaría igual de devastador. Le da igual si son voces limpias o guturales: este caballero puede cantar cualquier cosa que se le ponga por delante.

Por su ritmo lento, por sus lánguidas guitarras, por la belleza de su melodía y por la inmersiva atmósfera que suscita, Isolation Years es la canción del día. Que la disfrutéis.ogriy

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THE SONG OF THE DAY: She – Akira Yamaoka

Inauguro la sección musical con una temazo que he rescatado hoy de mis recuerdos. Hacía mucho pero que mucho que no la escuchaba y ha sido como encontrarse con un viejo amigo.

Esta canción, como su título bien indica, siempre me ha recordado a una chica paseando en silencio por una calle al atardecer. La batería y el agresivo punteo de guitarra rompen la estabilidad de su vacuo y autómata caminar como si algo hubiese activado un recuerdo que la saca de un letargo que se ha postergado durante demasiado tiempo.

Ella es tan fría y tan orgullosa que ninguna emoción consigue dibujarse en su rostro… Pero por dentro está quebrada, rota. Y sólo ella lo sabe. Es tan vulnerable en su interior que se siente incapaz de exponer tal debilidad ante los demás. Bajo su máscara, esconde un dolor que nunca vencerá del todo. Se aferra con todas sus fuerzas a la esperanza de que algún día la herida dejará de supurar y se cerrará y, sin embargo, todo se ha venido abajo como un castillo de naipes, sintiéndose humana y presa del terror. Ha basado toda su existencia en sobrevivir fingiendo poseer una fortaleza que no tiene, pero que se ha obligado a forjar a modo de armadura. Su voluntad es tal que acaba recuperando el control sobre sí misma y sobre su gélida actitud. Al fin y al cabo, lleva toda una vida haciendo lo mismo una y otra vez incansablemente.

Aún no sabe que hay heridas que están condenadas a no cicatrizar nunca y puede que para cuando aprenda la lección, no sea más que una estatua de mármol muerto.