Musicoterapia:The Cat Empire

La música miserable me hace feliz. Por el contrario, la música feliz me hace sentir jodidamente miserable – Steven Wilson

Pese a considerarme un melómano, nunca me leeréis jactándome de mi gran diversidad de gustos musicales. Sí, puede que me vea casi como un cinturón negro en lo que al género progresivo se refiere, pero por ejemplo soy prácticamente un analfabeto en el panorama del jazz. El conocimiento básico que poseo de la música clásica se debe casi exclusivamente a mis años en el conservatorio y a la influencia de mis padres y si bien es inusual verme escuchando pop, también tengo mis debilidades personales en el que posiblemente es el más trillado de los estilos musicales de nuestro tiempo. Entre este año y el pasado me he estado abriendo a la electrónica, aunque haya sido a paso de hormiga. Pero oye, supongo que por algo se empieza. 

Y es que amo la música. Es mi gran pasión, mi mayor confidente y el ente en el que encuentro mayor placer y recreo, aparte de, cómo no, la escritura. La música tiene la capacidad de hacerme feliz y como reza la fantástica cita con la que he dado pie a la entrada también miserable. Personalmente considero este hecho como algo infinitamente más mágico y sobrenatural que el hecho de sacar un conejo de una chistera.

No es un secreto confesar que la mayor parte de la música que escucho día a día tiene un elevado contenido “negativo”: Ya sea por sus letras o melodías, la música triste, depresiva, nostálgica y melancólica es la que más ha casado siempre con mis preferencias. Y es que pienso que ya estamos demasiado bombardeados de arco iris, “coelhismo” y hollywoodismo gratuitos. Me parece perfecto que exista el positivismo, pero opino que nada en exceso es bueno y menos si se le atribuye a una filosofía de vida un carácter que roza lo sectario. Porque sincerémonos: hoy en día tienes que aparentar que eres feliz y optimista, y si no, la sociedad aparte de señalarte como a un leproso, te intenta convertir a su dogma de “sonríe hasta que lo acabes haciendo de forma natural”. Que tiemble el cristianismo: le ha surgido un digno competidor… Llamadme raro, pero lo que es a mí, la idea de que me atiborren a la fuerza de happiness para que se haga foie gras conmigo no es una idea que me entusiasme demasiado. Es lo que yo sin tapujos me atrevo a catalogar como una alienación del estado de ánimo genuino. 

Una de las formas bajo las que opera esta forma de alienación es la música mainstream de consumo que existe únicamente por y para el estribillo pegadizo de turno. ¿Es esto algo necesariamente malo? Insisto en que no, pero a veces es inevitable pensar en que la gente no es consciente que existen unos cuantos formatos más en este arte tan hermoso llamado música.

Adelante, me quitaré la máscara: soy un cruzado de la música, un rebelde inconformista que nada a contracorriente de lo cien mil veces manido, del ineludible verso-estribillo-verso, un despiadado hater del material de discoteca y de los hits que todo Dios conoce menos un servidor. Supongo que esto que expongo es lo mismo que ocurre pero a la inversa con la pintura contemporánea: si no tienes ni zorra de arte pictórico ves un montón de manchas de colores en un lienzo y dices “esta mierda la pinto hasta yo con el rabo”. 

Quizás no es cuestión de elitismo y simplemente la fórmula de la música positiva no hace click conmigo y soy incapaz de creérmela. Como cuando un Testigo de Jehová llama a tu puerta sin siquiera habérselo ofrecido antes, la música mainstream es para mí una invasión en toda regla.

Sin embargo, y aquí llega al fin el quid de la entrada, hay días en los cuales estoy tan mal que no me veo capaz de escuchar 4 canciones seguidas de Radiohead o Porcupine Tree, por citar sólo un par de tantos ejemplos. En esos nefastos días, la empatía que normalmente debería transmitirme consuelo y desahogo se tornan en algo mucho más nocivo para mi ser.

Lo cierto es que es música que me define tan bien, que conecta tanto conmigo, que en esos casos es capaz de provocarme auténtico daño. ¿Qué hacer entonces, en esos días de autosabotaje y amotinamiento espiritual en los que el mundo y yo conspiramos contra mí mismo? Beberme el agridulce y vulgar veneno al que yo me refiero como música happy me produce una náusea inenarrable, pero sentir cómo la montaña de mi propia mierda comienza a taponar mis orificios asfixiándome al ritmo del 80% de mi depresiva música tampoco es una opción a tener en cuenta. Afortunadamente, como se suele decir, siempre hay un roto para un descosido. Estaba ya resignado, convencido de que no existía la musicoterapia eficaz para sujetos con unas tendencias tan depresivas como las del menda, cuando mis plegarias fueron escuchadas.

Y The Cat Empire entró en mi vida por la puerta grande.

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Y como otras tantas cosas de la vida, fue por casualidad. Me dirigía yo el Verano pasado a una fiesta en casa de una amiga y nada más llegar, la música que sonaba de fondo captó poderosamente mi atención. Por describirla de algún modo, en palabras, diré que era enérgica, de digestión fácil a la vez que dejaba translucir capas de profundidad, debido a, todo sea dicho, a la ecléctica mezcla de ritmos y melodías de las que hacía gala. Para empezar, no se apreciaba ni una sola guitarra eléctrica, lo cuál ya es raro de cojones se mire por donde se mire. Por el contrario, el protagonismo lo ostentaban los vientos metales y unos ritmos de innegable influencia latina que a mi me estaban trayendo loquito. Además la canción ambientaba de maravilla la temática fiestera porque horror… Era música happy.

El responsable de la música era amigo de la anfitriona y le pregunté casi de inmediato por el grupo:

“Se llaman The Cat Empire. Molan mucho”

Fue mucho más que molar mucho. Fue amor a primera escucha. 

Toda la playlist me tuvo abstraído durante toda la fiesta, quizás porque aún no lo sabía, pero ya una parte de mí intuía que The Cat Empire era todo lo que siempre había estado buscando durante mucho tiempo sin éxito. De vuelta a casa me empapé de su música y me documenté bien de ellos y desde entonces se han vuelto unos imprescindibles en mi reproductor de música.

THE CAT EMPIRE

The Cat Empire es un grupo australiano que simplemente es imposible de encasillar en un sólo género. The Cat Empire es un cocktail que suma tantos ingredientes que debería acarrear una resaca del carajo pegado al retrete, pero todo lo contrario: entra como agua y te deja uno de esos ciegos de reírte por cualquier cosa. Y a la mañana siguiente, amaneces lúcido recordando las anécdotas de la noche anterior.

The Cat Empire hace rock pero no al uso, porque lo combina con grandes dosis de reggae, ska, jazz, funk, calipso, música disco, bossa nova, klezmer, vals… Sin hacer música progresiva, su doctrina musical lo es precisamente por poseer un estilo polifacético a la par que único y por atreverse compositivamente con todo.

En directo demuestran una energía contagiosa y electrizante hasta el punto de que sus conciertos se convierten en verdaderas pistas de danza… Ah sí, que no os lo he contado: a mí The Cat Empire me hacen bailar. A mí. Sin quererlo. Bailar. La cosa de moverse y eso.

Los australianos con filia por la música latina se han ganado a pulso entrar en mi top10 de grupos favoritos de todos los tiempos no sólo por su genio compositivo ni por su envidiable ejecución. La música de The Cat Empire es adictiva, divertida y hace feliz a su público sin proponérselo siquiera. Sin artificios de ninguna clase, sólo siendo eso, naturales. Es curioso que lo que debería ser lo más esencial sea hoy en día algo tan escaso, ¿no?

LOS MUSICOTERAPEUTAS

-Félix Riebl es el líder y cerebro detrás del Imperio y si bien no es raro verle marcándose un digno solo con la percusión latina, su papel principal es el de vocalista y frontman. A mí, directamente, es un tío que me pone (no homo) porque derrocha magnetismo por los cuatro costados y tiene un timbre de voz muy particular e interesante.

-Henry James Angus y Ollie McGill son los encargados del virtuosismo y lucimiento instrumental. El primero es un trompetista bestial y en más de una ocasión asume el rol de vocalista (benditos pulmones), especialmente en esas alocadas secciones de ska repletas de palabras disparadas a cadencias imposibles. El segundo es el teclista y responsable de tocar en sus solos más notas por segundo de las que la ley permite. Anymore o Motion (la que es probablemente mi canción favorita del grupo y eso que hay entre dónde elegir…) lo demuestran a la perfección.

-Ryan Monro (bajo y contrabajo) y Will Hull-Brown (batería), se ocupan de la labor rítmica del grupo, posiblemente la característica más notoria del estilo de la banda. Dominan holgadamente todo tipo de géneros y sí, ellos son los culpables de que tus extremidades se muevan como poseídass por el ritmo ragatanga al son de The Cat Empire .

-El DJ Jamshid “Jumps” Khadiwhala es percusionista de apoyo, pero cuando realmente brilla con luz propia es cuando se pone a pinchar sus mezclas y samples en su mesa. Sus efectos son probablemente el añadido más experimental del grupo y le dan un sabor extra al estilo de The Cat Empire. Lo confieso, al principio choca bastante, pero tras unas cuantas escuchas, te das cuenta de que sin su scratching, The Cat Empire no sería el mismo rollo.

-Ross Irwin y Kieran Conrau más que miembros oficiales son un grupo de apoyo en la sección de viento metal para reforzar (más si cabe) el sonido de la banda y aunque su actividad tiene un cariz más secundario, forman parte del imperio felino con méritos y honores propios.

En sus más de 12 años de carrera han publicado 6 discos de los cuales los 3 primeros son indiscutibles obras maestras, habiendo tomado una orientación significativamente más accesible e easylistening en la segunda mitad de su discografía. Estos tres últimos siguen siendo discos de una calidad envidiable por la que ya muchos grupos de renombre querrían firmar, pero es justo puntualizar que la dosis de atrevimiento y virtuosismo se ha visto ligeramente reducida en los últimos años, lo cual no quita para que muchos fans, entre los que me encuentro, ya estemos deseando que vea la luz el séptimo trabajo.

Por si fuera poco, las letras de las canciones de The Cat Empire (aspecto que rara vez capta con fuerza mi atención) rozan un nivel más que elevado y algunas como las de la canción Miserere (que es una preciosa oda a la vida y al existencialismo), poseen un factor literario verdaderamente conmovedor.

Y ya sí, dejándome de tanto tecnicismo y análisis, finalizo concluyendo que este ensayo no es sólo (espero) una carta de recomendación para The Cat Empire: es una cuenta que tenía pendiente con ellos prácticamente desde que tuve la oportunidad de escucharlos por todo cuanto me han aportado.

Porque The Cat Empire ha supuesto para mí una verdadera musicoterapia en momentos difíciles en los que nada parecía ser capaz de dibujarme una sonrisa en el rostro. Así, este post es también un humilde homenaje a ese talento que tienen para componer grandes canciones que mudan vertiginosamente de estilo, ritmo y melodía en tan sólo 3 minutos. Homenaje también por hacerme bailar a golpe de ritmo latino, a pesar de moverme con la gracilidad de un pato mareado. Homenaje porque son la fiesta auditiva personificada y porque son capaces de hacer que el espíritu del Verano perviva durante los 365 días del año, evocando playas de fina arena, olas rompiendo en la costa, y un Sol radiante aunque los escuches en el mes de Febrero. 

Pero sobre todo homenaje por conseguir que me importen menos los cabreos, las decepciones, el mal tiempo, que las cosas no siempre salgan tan bien como me gustaría y por hacer que mi forma de ver el mundo sea un poco menos oscura y mucho más resplandeciente, permitiéndome apreciar con más claridad todo aquello por lo que tengo que alegrarme y dar las gracias. Y dicho esto, me despido con las líneas de Félix Riebl, porque de mi cosecha no las hay mejores ni tan brillantes:

Long live living if living can be this.

 

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3 comentarios en “Musicoterapia:The Cat Empire

  1. Buenas! Muy interesante tu post, lo raro es como llegue a el, estaba buscando si por esas casualidades una banda argentina que se llama Montaña había hecho algun cover de the cat empire…y bueno…. “pero sentir cómo la montaña de mi propia mierda comienza a taponar mis orificios asfixiándome al ritmo del 80% de mi depresiva música tampoco es una opción a tener en cuenta. ” y “the cat empire” atrajo la atención de mi búsqueda en google.
    Pero bueno, eso puede pasar…me quede sorprendido cuando lei…”La música miserable me hace feliz. Por el contrario, la música feliz me hace sentir jodidamente miserable – Steven Wilson”, frase de steven que repite en todos lados…y que me encanta por cierto.
    Hace tiempo que vengo escuchando porcupine tree, steven wilson y otras yerbas por el estilo.
    Y bueno, hace unos años mirando un dvd de mountain bike (no hago mountain bike, pero a mi hermano le gusta y el me mostró un video de “The Collective” y me gusto la música que ponían) bueno, en uno de esos dvds de The Collective el clip final estaba musicalizado con two shoes de the cat empire..una canción que tiene un ritmo alucinante…y cuando prestas atención a la letra es muy movilizante también y asi me enamore de The Cat Empire…mi playlist del teléfono móvil, tiene Steven Wilson, The Cat Empire, David Bowie y una banda argentina que se llama Eruca Sativa.
    Y en cuanto a la música… lo que tienen estos artistas en común es la pasión…no buscan llenarse los bolsillos, buscan hacer lo que les gusta, y ponen todo y uno como oyente consumidor de arte…recibe eso…hay gente a la que no le importa, o no lo recibe o no se…yo lo siento y me gratifica, y por eso voy a seguir escuchandolos…

    “And my ears are wearing head phones
    that do play my favourite songs
    not music i’m told to like
    but the songs that make me dance along “

    • Hola Pablo! 😀
      Lo primero agradecerte mucho tu comentario en un blog tan humilde como este y por supuesto que también hayas expresado tus pensamientos y sentimientos relacionando Steven Wilson, The Cat Empire y cómo accediste a estos últimos. La verdad es que tenemos suerte de que gracias a Internet podamos acceder a tanta información distinta y así descubrir, entre otras cosas, nueva música que nos toque la fibra y aporte emoción a nuestras vidas, ¿no te parece?.
      Sí que me entristece confesar que “Raising with the Sun”, el último trabajo de la banda que nos ocupa ha sido para mí una gran decepción, pues el grupo ha perdido gran parte del carisma musical al que nos tenía acostumbrados (lo peor de todo es que ya me olía que pasaría esto, visto el cambio de estilo iniciado en “Cinema” y continuado en “Steal the Light”)…
      Como fan, ¿qué opinas tú del último trabajo de The Cat Empire? Me encantaría leer tus impresiones al respecto. Nos leemos por aquí! 🙂

  2. Buenas! como estas? tarde pero seguro. Escuche poco del ultimo disco, la verdad es que no me impresiono. Las canciones son muy parecidas entre si. De todas formas no están nada mal para tener sonando de fondo sin prestarles mucha atención, al final a eso es lo que apunta mucha de la musica que anda dando vueltas por ahi no? Salvo algunas pocas excepciones.

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