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First Breath After Coma

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Un “bip” robótico te arranca de los brazos de Morfeo inesperadamente. Tu consciencia retorna en intervalos de ondas, insuflándote vida por primera vez en no sabrías decir cuántos días… O años. El instinto te lleva a abrir los ojos en lo que resulta a todos los efectos un gesto fútil: por mucho que lo intentas, no recuerdas en qué momento tus párpados se volvieron pesados como planchas de acero. Abatido, emites lo que suena como la última exhalación de la bestia que sabe que está a merced de su implacable depredador.

Entre tanto, el “bip” se ha estabilizado, o eso te parece que captan tus oídos acolchados. Con mayor éxito, logras pasarte la lengua por los labios agrietados, secos, marchitos, y te sorprende que tus papilas gustativas aún los reconozcan como tuyos.
Te obligas a esforzarte nuevamente, y esta vez sí, un fogonazo de luz te deslumbra poco antes de encontrarte tumbado en la cama de una habitación blanca como la nieve.

Sólo entonces, un dolor sordo parece llamarte en mitad del silencio reinante: un dolor fantasma que te recuerda que la peor parte se la llevó el brazo derecho. Diriges la vista y, bajo un entramado de vendas, distingues la forma de lo que queda de él. La náusea y el mareo te zarandean con ímpetu y casi caes presa del desmayo, y, sin embargo, no sabes cómo pero te haces con el control y recuperas la compostura.
Con sumo cuidado, pruebas a moverlo, pero no obtienes más que un dolor lacerante que te recorre por todo el cuerpo, provocando que tus jadeos cubran la mascarilla con el vaho de tu hálito. Cuando te detienes para recobrar fuerzas, lo único que puedes hacer es contemplar impotente tu extremidad amputada. Las lágrimas caen a medida que sollozas en silencio, para evitar que las convulsiones reabran las heridas. Pero te resulta imposible.

¿Para esto has despertado…? ¿Para agonizar sufriendo…? Te debates entre la vida y la muerte, entre dos ríos cuyas corrientes compiten por comprobar cuál te arrastrará antes y piensas entonces en que la vida ya te ha tenido en su seno durante demasiados años y en lo tentador que sería dejarse llevar para no volver jamás.

Inmerso en tus pensamientos, no has reparado aún en la vía que yace incrustada en tu otro brazo y renace en ti la misma determinación que te ha llevado a esa sala, a esa cama, a ese estado. Luchas por erguirte, y un terror aún superior te invade cuando percibes que tu cuerpo se niega a obedecer de cintura para abajo. Decides no mirar qué se oculta bajo la sábana sabiendo que no soportarás el trauma.
Agitas tu brazo sano, que responde mejor de lo esperado, y lo aproximas hacia tu cara. Tus dedos no responden todavía, pero te deshaces de la mascarilla y a continuación muerdes la vía dispuesto a llevar a cabo tu última voluntad.

 

… Y tiras.

Y el suero gotea por toda la cama. Y tu propia sangre mana a borbotones, maquillando tu rostro de carmesí. Te azota el dolor, pero también el placer de haber sido dueño de elegir tu final. El “bip” aumenta en volumen y cadencia. Escuchas el traqueteo del carro del quirófano aproximándose a tu habitación. Contemplas con una roja sonrisa la cara estupefacta de las enfermeras: están aún más asustadas que tú. Se quedan absolutamente paralizadas cuando escupes la vía contra el suelo en ademán desafiante.
<<Que os jodan: esta es mi vida y es mi muerte. No me vais a arrebatar lo único que es mío por derecho.>>

Y entonces… empiezas a adormecerte de forma prácticamente instantánea y a no sentir nada, salvo la caricia de una gélida brisa envolviéndote como un sudario. Entre los gritos del personal sanitario, Morfeo te tiende la mano con delicadeza. <<Agárrame bien fuerte esta vez y no permitas que me vaya.>>- le susurras. Y por un instante jurarías que los ojos del dios se apiadan de tu egoísta súplica. Pero quién sabe si no ha sido más que parte de tu delirio.

Y de pronto no pesas: eres liviano, incorpóreo, eres… No: ya no eres.

<<Es curioso.-logras verbalizar en el interior de tu cerebro a medida que este muere-Ningún otro acto exige tanto valor como el de rendirse por completo a la vida.>>

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