Del análisis de las temporadas de exámenes y otros sucesos del ámbito universitario

Las temporadas de exámenes implican lidiar con el estrés durante un período de tiempo que a menudo parece alargarse ad infinitum. Ya he perdido la cuenta de veces que me he dicho a mi mismo en estos días: “¿Pero desde cuándo 2 semanas pasan taaaaaan lento?“. Ya, yo tampoco me lo explico, pero de todas las que he encontrado en Internet, esta es la respuesta que más me ha convencido:

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Pero no nos engañemos: lo peor de los períodos de exámenes no es únicamente el estrés inherente al estudio y a la preparación de los exámenes. Porque sí, de acuerdo, tener que jugarse en tan sólo 2 semanas de 4 a 7 asignaturas ya es de por sí una violación anal, pero estoy convencido de que el siguiente recurso visual facilitará enormemente la comprensión de lo que pretendo expresar y si no, os resultará sospechosamente familiar:

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Esta meme ilustra, con jocoso resultado, una situación que no tiene ni puta gracia. O sea, sí: tiene gracia de lo real que es. Pero al mismo tiempo no tiene puta gracia precisamente de lo real que es. Me estoy liando más que un pulpo en una lavadora…

Como todo alumno, te estudias el temario de la asignatura, los contenidos que el profesor considera necesarios para superar su materia. Hasta ahí bien, muy loable y correcto. Acudes al examen, confiando en que los ítems o preguntas recogidos en este, naturalmente, guardarán relación de acuerdo a lo impartido en clase y a lo recogido en el material bibliográfico de la asignatura.

 

Sí, sí: “””naturalmente”””. Claro. Mi polla en almíbar.

Lo que pasa es exactamente esto

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Pero claro, en la UMA son muy listos y hacen bancas en filas y ancladas al suelo para que a no ser que seas El Increíble Hulk no puedas alzarlas por los aires, acción que deseas (NECESITAS) llevar a cabo con todas tus fuerzas con la única intención en mente de que el impacto deje al profesor en un profundo coma y no quede más remedio que dar aprobado general a toda la clase por el desagradable accidente. 

Me gustaría honestamente que en los comentarios confirmaseis lo que digo o que lo desmintieseis desde vuestra propia experiencia, porque cuando ayer mis hermanos refutaron este curioso fenómeno universitario que yo les relataba de primera mano, tuve que hacer un esfuerzo titánico para que no me pasase lo que al bueno de Homer: 

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Prepararte un examen a sabiendas de que si al profesor le da la gana va a haceros la guaña del siglo más que doler, indigna. Pero es que después viene la segunda parte: la corrección.

Vengo de una carrera en la que el 80% de los exámenes son de tipo test. El formato de algunos de ellos permite de hecho que una máquina de lectura los corrija ipso facto. Partiendo de esta base, todo debería ir como la seda, ¿Verdad? Aish… La universidad es oscura y alberga injusticias aterradoras…”

Si algo he aprendido en la carrera es a ir SIEMPRE a una revisión de un examen suspenso. Porque si has aprobado un examen y quieres ver tus errores y aprender de ellos, estás en tu derecho, pero si lo has suspendido la cosa cambia y mucho. Ahí “aprender” y “derecho” son términos nimios, sin significado. En esa confrontación en el despacho con el Final Boss, en ese duelo sin tregua no existen el honor ni la rendición.

Pero los profesores son agentes del Mal y yo mismo me he enfrentado a casos en los que me han corregido aciertos como errores. Canallas. Malvados. Marditoh roedoreh. Y contraatacan improvisando una perorata insostenible, confiando en que te darás por cachis, todo con tal de no darte ese 0,2 puntos que son tuyos y que te han arrebatado por un “error de corrección”.

-Bueno, total, si 0,2 puntos no te van a cambiar nada…

+… Tengo un 4,9 -.-´´

-… Es que verás… Si yo por mí te aprobaba, tú lo sabes, pero

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A pesar de todo, con las tramperías del profesorado no acaba la agonía. La parte jodida es el agotador enclaustramiento. Concretamente en esta tanda de exámenes me he visto obligado, repito, obligado, a despejarme. Porque uno está quemado y amargado a lo bestia, y no sólo por asuntos de índole exclusivamente académica. Yo ya aviso que el Jueves, cuando sea libre, será un momento impagable y bello. Y que sí, que ya cuento con que me espera un Verano de mierda hasta el cuello, y sé de sobra que el resto de mis problemas no van a solucionarse por tener más o menos exámenes, pero necesito un poco de calma, relax y disfrute que sólo unas vacaciones pueden otorgar. Y fiesta, maldita sea. Pero sobretodo, desconexión de todo lo malo, aunque sólo sea por unas horas.

 

Eeeen fin, espero que os hayáis sentido identificados con el post y por encima de todo que hayáis disfrutado leyéndolo tanto o más como yo al escribirlo. Me vuelvo a mi cueva a seguir estudiando: ¡Ya queda menos! 

SANDCASTLES

 

 

 

 

 

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4 comentarios en “Del análisis de las temporadas de exámenes y otros sucesos del ámbito universitario

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