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First Breath After Coma

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Un “bip” robótico te arranca de los brazos de Morfeo inesperadamente. Tu consciencia retorna en intervalos de ondas, insuflándote vida por primera vez en no sabrías decir cuántos días… O años. El instinto te lleva a abrir los ojos en lo que resulta a todos los efectos un gesto fútil: por mucho que lo intentas, no recuerdas en qué momento tus párpados se volvieron pesados como planchas de acero. Abatido, emites lo que suena como la última exhalación de la bestia que sabe que está a merced de su implacable depredador.

Entre tanto, el “bip” se ha estabilizado, o eso te parece que captan tus oídos acolchados. Con mayor éxito, logras pasarte la lengua por los labios agrietados, secos, marchitos, y te sorprende que tus papilas gustativas aún los reconozcan como tuyos.
Te obligas a esforzarte nuevamente, y esta vez sí, un fogonazo de luz te deslumbra poco antes de encontrarte tumbado en la cama de una habitación blanca como la nieve.

Sólo entonces, un dolor sordo parece llamarte en mitad del silencio reinante: un dolor fantasma que te recuerda que la peor parte se la llevó el brazo derecho. Diriges la vista y, bajo un entramado de vendas, distingues la forma de lo que queda de él. La náusea y el mareo te zarandean con ímpetu y casi caes presa del desmayo, y, sin embargo, no sabes cómo pero te haces con el control y recuperas la compostura.
Con sumo cuidado, pruebas a moverlo, pero no obtienes más que un dolor lacerante que te recorre por todo el cuerpo, provocando que tus jadeos cubran la mascarilla con el vaho de tu hálito. Cuando te detienes para recobrar fuerzas, lo único que puedes hacer es contemplar impotente tu extremidad amputada. Las lágrimas caen a medida que sollozas en silencio, para evitar que las convulsiones reabran las heridas. Pero te resulta imposible.

¿Para esto has despertado…? ¿Para agonizar sufriendo…? Te debates entre la vida y la muerte, entre dos ríos cuyas corrientes compiten por comprobar cuál te arrastrará antes y piensas entonces en que la vida ya te ha tenido en su seno durante demasiados años y en lo tentador que sería dejarse llevar para no volver jamás.

Inmerso en tus pensamientos, no has reparado aún en la vía que yace incrustada en tu otro brazo y renace en ti la misma determinación que te ha llevado a esa sala, a esa cama, a ese estado. Luchas por erguirte, y un terror aún superior te invade cuando percibes que tu cuerpo se niega a obedecer de cintura para abajo. Decides no mirar qué se oculta bajo la sábana sabiendo que no soportarás el trauma.
Agitas tu brazo sano, que responde mejor de lo esperado, y lo aproximas hacia tu cara. Tus dedos no responden todavía, pero te deshaces de la mascarilla y a continuación muerdes la vía dispuesto a llevar a cabo tu última voluntad.

 

… Y tiras.

Y el suero gotea por toda la cama. Y tu propia sangre mana a borbotones, maquillando tu rostro de carmesí. Te azota el dolor, pero también el placer de haber sido dueño de elegir tu final. El “bip” aumenta en volumen y cadencia. Escuchas el traqueteo del carro del quirófano aproximándose a tu habitación. Contemplas con una roja sonrisa la cara estupefacta de las enfermeras: están aún más asustadas que tú. Se quedan absolutamente paralizadas cuando escupes la vía contra el suelo en ademán desafiante.
<<Que os jodan: esta es mi vida y es mi muerte. No me vais a arrebatar lo único que es mío por derecho.>>

Y entonces… empiezas a adormecerte de forma prácticamente instantánea y a no sentir nada, salvo la caricia de una gélida brisa envolviéndote como un sudario. Entre los gritos del personal sanitario, Morfeo te tiende la mano con delicadeza. <<Agárrame bien fuerte esta vez y no permitas que me vaya.>>- le susurras. Y por un instante jurarías que los ojos del dios se apiadan de tu egoísta súplica. Pero quién sabe si no ha sido más que parte de tu delirio.

Y de pronto no pesas: eres liviano, incorpóreo, eres… No: ya no eres.

<<Es curioso.-logras verbalizar en el interior de tu cerebro a medida que este muere-Ningún otro acto exige tanto valor como el de rendirse por completo a la vida.>>

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8 cosas a vuelapluma que hacer para vivir un día diferente

Hoy se podría decir que no me despego del blog, y mucho menos del ordenador, pero al menos me está cundiendo, que es lo importante. Pero, ¿Y a vosotros? ¿Os está cundiendo? Si sí, bien hecho, chapeau, os lo habéis ganadoImagen

 

Pero seguro que algún lector de por aquí está tirado sin hacer nada. Procrastinar, lo llaman. Vale, que sí, que no hacer nada es la leche, y no os culpo si es vuestro deseo. Pero si estáis en uno de esos días de “joder, qué puto aburrimiento, quiero hacer algo pero no sé el qué” estáis de enhorabuena porque a continuación os traigo sugerencias. Y amor, vale, también os Imagentraigo amor, pero sobre todo sugerencias, cosas para matar el tiempo o para hacer de este un día diferente al resto. Vamos allá:

1. Dr. Horrible’s sing-along blog: Si os gusta Neil Patrick Harris, esto es lo vuestro. Y si no os gusta también, creedme. Dr. Horrible’s sing-along blog es un musical dividido en 3 episodios en formato de corto que podéis encontrar fácilmente en Youtube debido al éxito que cosechó en 2008. ¿Qué decir…? Es una de esas cosas que puedes ver 1000 veces y que cada vez te gusta más que la anterior. Eso sí, os advierto que cuando lo vi por primera ocasión, me dejó frío, raro. A la segunda me enamoré definitivamente. Lo admito: No es una obra maestra, pero oye, es diferente y fresco y por algún extraño motivo hoy me estoy acordando mucho de él.

¿Que de qué va…? Pues digamos que es la clásica historia de chico conoce a chica… Pero el chico es un supervillano. Dicho así os parecerá o genial o una mierda, pero no es ni lo uno ni lo otro: Es SÚPERGENIAL. Además, las canciones molan, y os lo dice un tío que soporta poquito los musicales… Aquí os dejo el video completo. ¡No olvidéis activar los subtítulos!

http://www.youtube.com/watch?v=Of9kHpCv1ts

 

2. Comenzar a leer ese libro que lleváis tanto tiempo demorando: Sí, sí, no miréis para otro lado, que os hablo a vosotros (y a mí mismo u.u): todos tenemos el eterno libro de “ostia, me lo tengo que leer, a ver si lo empiezo algún día”, bien amig@, pues ¿Qué mejor día que hoy?

Cada vez leemos menos. Literatura, claro, porque whatsapps, tweets y estados de FB a tutiplén, pero yo me refiero a literatura. Mi libro para este Verano es 1984, y estoy deseando dejar atados todos mis quehaceres con la universidad para comenzarlo cuanto antes. Y si no tenéis un libro pendiente, tenéis que leer Siddhartha, de Hesse, porque es una jodida maravilla de la que se pueden extraer un millón de lecciones y enseñanzas en cada una de sus páginas. Además, es cortito, pero con mucha profundidad, así que se lee rápido y fácil.

 

3. Expresaos artísticamente: El cómo es lo de menos. Cantad a pleno pulmón en casa, sacad un lienzo y poneos a pintar algo, escribid un poema, bailad hasta que os duelan los pies. La mayoría de personas no le dedican el tiempo suficiente a la expresión del arte, y da igual si tenéis talento o no lo tenéis, lo importante es sentirse bien con vosotros mismos haciendo algo creativo. 

 

4. Meditad: Quizás no en plan rollo budista, pero dedicad una hora o un par de horas del día de hoy a reflexionar a fondo acerca de ESE tema que os tiene preocupados, intranquilos o insatisfechos. Haced listas, esquemas… Todo lo que contribuya a desgranar y analizar mejor el asunto. Quizás no encontréis soluciones (ojalá que sí) pero, siempre y cuando no sea de modo obsesivo, este suele ser un proceso bastante catártico.

 

5. Haced ejercicio: Especialmente si hace mucho que no lo practicáis. Empezar con el ejercicio es un soberano coñazo, no os voy a engañar, pero oye… Cuando acabas te hace sentir de puta madre y relajado. Y si correr o hacer pesas no es lo vuestro (no os culpo xD), siempre podéis reunir a unos colegas para echaros un partido de algún deporte y así fardáis en la playa de cuerpo serrano.

 

6. Tened ESA conversación con ESA persona: La vida es breve y según un estudio realizado a individuos en su lecho de muerte, nos arrepentimos más de lo que no hemos hecho que de lo que sí hemos hecho. Es bastante fuerte cuando lo piensas detenidamente, ¿eh?. ¿Y qué es lo que nos impide hacer/decir las cosas que queremos hacer/decir? Muchas cosas, demasiadas. Barreras: Miedo, vergüenza, convencionalismos sociales, sentido del ridículo, que te tomen por loco… No digo que sea fácil vencer estos obstáculos (EN ABSOLUTO) pero daos el capricho por un día de aflojar las cadenas que os esclavizan y de ser honestos con vosotros mismos y con los demás. Insisto, la vida es breve, y hay intenciones y segundos que pueden imprimirle un cambio de 180º a vuestra vida… y a la del resto. Si os atrevéis con este punto, suerte: nada más que por vuestro coraje ya os habréis ganado el título de ser:

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7. Idead y llevad a cabo un proyecto para un futuro a corto plazo: Con el Verano ya aquí, no se me ocurre un momento mejor para ponernos a prueba y ver hasta dónde podemos llegar. No tiene que ser un proyecto muy ambicioso: un viaje, algún propósito que tengáis de hace tiempo pero que por circunstancias de la vida nunca hayáis podido poneros manos a la obra… Por ejemplo, en mi caso, la creación de este blog es un proyecto que llevaba tiempo deseando llevar a cabo, pero un buen día te tiras una noche en vela y decides que es hora de que el proyecte deje de ser proyecto para ser una realidad. Con tiempo, recursos y ganas, es posible.

 

8. Mimaos:  Si vais a salir a la calle a dar una vuelta o algo, haced un esfuerzo y cuidad vuestro aspecto. No digo que os vayan a ofrecer un puesto de modelo por ir un poco más adecentados un día aislado, pero cuando os veáis reflejados en los escaparates os veréis con mejores pintas que si os hubiéseis puesto lo primero que encontraseis y lo más importante: os sentiréis mejor. De hecho, uno de los principales síntomas de estar de camino de padecer un trastorno depresivo es el de mantener una imagen fruto de la desgana y el desinterés por uno mismo. Maquillaos, cortaos el pelo, id a un spa, afeitaos, depilaos, comprad esa camiseta que os encanta desde hace días y días pero que por algún motivo no os atrevéis a comprar. Mimaos y haced todo lo posible por sentiros a gusto con vosotros mismos, especialmente si ha sido un día duro o difícil. A mí, por ejemplo, un baño caliente me deja como nuevo y muy a gusto ~ u ~  

 

Y eso es todo… Lo que se me ocurre hasta ahora. No digo que os pongáis a hacer todo esto a las 20:30 del día de hoy. Quizás mañana es el día idóneo, o no, pasado mañana. Pero hacedme caso y luchad por romper con la monotonía de vuestra vida, y que sea un día diferente y más aún: os haga sentir diferentes. Aunque sea por un día.

 

Es un consejo del FROM, gobierno de España.

 

 

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THE SONG OF THE DAY: Happiness is a Warm Gun – The Beatles

No hay nadie que no conozca a The (que no Los) Beatles. Por incontables factores son el grupo por antonomasia de la música contemporánea con canciones como Yesterday, Twist and Shout, Here comes the Sun, Love me do… Resulta innegable que son unos dioses.

¿Pero eso es todo? ¿Son esos hits musicales una muestra significativa del sonido de The Beatles? Fue esa pregunta la que, hace ya unos años, me motivó a escuchar de principio a fin toda la discografía del aclamado cuarteto británico. Y mereció muchísimo la pena, no sólo por disfrutar de la enorme calidad de su obra, sino porque me hizo darme cuenta (como en TANTOS otros casos) de la poquísima gente que de verdad conoce la música de The Beatles. Y no dejo de pensar en que, como artista, debe ser realmente frustrante pasar a la historia por 4 o 5 canciones (ojo, no me malinterpretéis, soberbias todas las que he mencionado antes) cuando el resto de tu producción se las lleva de calle de forma tan abismal.

No puedo decir que Happiness is a Warm Gun sea una rareza beatlelística, teniendo en cuenta que lejos de sus orígenes poperos y comerciales, The Beatles fue un grupo que experimentó mucho y muy seguido a lo largo de su carrera (como bien lo atestiguan sus composiciones más psicodélicas y revolucionarias) pero a la vez, Happiness is a Warm Gun dista mucho de ser una canción que yo tildaría como “convencional”.

Lennon nos deleita con un verso inicial memorable y único que capta nuestra atención sin remedio: She’s not a girl who misses much… Y Harrison toca esos arpegios blueseros tan oportunos que contribuyen a que la canción, que no lleva ni 10 segundos, ya nos haya conquistado con un intro que derrocha creatividad, atrevimiento y que sólo puedo describir como visionario. Les recuerdo que esto se compuso en 1968, señores y señoras: ya me gustaría a mi componer algo que sonase así de revolucionario 46 años después… 

Se unen la batería y el bajo y un breve pero sensual solo de guitarra colman nuestros oídos. Qué calidad de producción, madre mía. Y, oh, sorpresa: cambios de ritmo, especialmente apreciables en la batería de Ringo. Happiness is a Warm Gun es una de las pocas canciones de The Beatles con presencia de polirritmias y quizás por eso me gusta tanto esta canción, ahora que lo pienso, como músico a las baquetas que soy. 

El pegadizo estribillo cantado por un Lennon desatado a nivel vocal, los coros de McCartney y Harrison, la fantástica letra del tema… Y ESE agudo tras el silencio. Y acaba como tiene que ser: abruptamente, dejándote con ganas de más. Porque le vas a volver a dar al play, eso está clarísimo. Es una canción que en menos de 3 minutos comunica tanto, que hay que volver a escucharla hasta que finalmente el percutor de tu mente se dispare y entiendas porque la felicidad es un arma caliente… Y por qué es la canción del día. happiness-is-a-warm-gun-75831983

De cristal

Te sientes intocable. Seguro de ti mismo. Inalcanzable. A años luz del resto de mortales. Sientes como tu ego se inflama con un fuego que sólo unos pocos han tenido la oportunidad de experimentar a lo largo de eones de Historia. Acabas por creerte un Dios por un momento y este resulta ser un pensamiento sublime y delicioso del que podrías alimentarte durante jornadas y jornadas incluso en los tiempos del hambre más atroz.

Contemplas alrededor de ti. La noche reina y sus vástagos campan libres, desconocedores del significado de la palabra “saciedad”, un término que si conocieron algún día, fue pasto del olvido absoluto tiempo ha.

Caminas, no sabes si sintiendo lástima de ellos o envidiándolos. Porque parecen ignorantes, ajenos a todo y a todos, sí, pero sin embargo TAN felices en su desdicha… Que no sabes hasta que punto no llega a ser dicha.

Los observas beber, libar, consumir. Como un infecto enjambre, arrasan a su paso, funcionando, sin saberlo, como una misma entidad demasiado compleja como para empezar a comprenderla. Es algo atractivo a la vez que deplorable. Una vez más, tienes sentimientos encontrados, sabiendo que no es la primera ni la última vez que te sentirás así de confuso y de desubicado. De incomprendido.

 

Más quisieras.

 

Escuchas sus risas ebrias de júbilo, sus llantos repletos de un sufrimiento que se esfuerzan por enmascarar y que logran a duras penas a ojos de sus semejantes. No les aflige derramar el elixir por el que tanto han pagado: en estos momentos, son más bestias que personas. Son inconscientes de sus actos y conductas. Definitivamente-piensas-es envidia lo que siento por ellos y no otra cosa. Sí: eso debe ser.

Y qué curioso, porque en ese instante, un relámpago, un cuchillo enviado desde las sombras, te fulmina, traspasándote más allá de la carne, de los huesos, de los tuétanos y notas como una descarga de energía te chamusca por dentro, dejando tu envoltura intacta.

De pronto ya no te ves tan grandilocuente y poderoso: la chaqueta te pesa. El contacto de la camisa empapada de sudor te repugna. La otrora elegante corbata te asfixia. Los pantalones te convierten en la parodia de lo que antaño fue un ser humano. Los zapatos te muerden los pies con afilados colmillos invisibles.

De pronto te percatas de lo vana que es la apariencia, la imagen, lo físico, lo sensorial. Inútil para ti, claro. Pero tú eres tú y las bestias son las bestias.

Empezaste subiendo la calle creyéndote algo más, algo indestructible, algo intocable. Y ahora, si prestas la suficiente atención, puedes escuchar como te quiebras con cada paso que das, como tu alma se fragmenta en pedazos demasiado diminutos como para reconstruir las ruinas de tu frágil Yo.

Y entonces lo entiendes:

 

Ellos son bestias por esta noche. Pero tú estás condenado a ser de cristal para siempre. 

 

 

 

 

 

 

Del fin de la etapa universitaria (o casi)

Se acabó.

En serio, se acabó.

¿Sabes de estas veces que tienes que ir al retrete urgentemente porque estás a punto de parir un truño de gargantuescas proporciones que necesitas extirpar de tu organismo aun a riesgo de que desgarre las hebras de tu ano?

Lo siento si me estoy poniendo pelín escatológico, pero la sensación que tengo ahora mismo es idéntica (salvo porque mi ano está en perfectas condiciones). Sí, lectores y lectoras, he acabado mis últimos exámenes. No, no es una errata: el administrador del blog me ha obligado a tachar la palabra “últimos” porque, bueno, deberían ser los últimos, pero no, no iba a ser todo de color de rosa. Molaría pero no. Molaría mucho ;________;

Lo mejor de todo es que aún ni me lo creo. Es decir, no soy consciente de que hoy no tendré que acostarme a las tantas de la madrugada sepultado por mis propios apuntes, o de que dentro de un par de días me espera otro test con el que devanarme los sesos en todos y cada uno de sus ítems (Para los de la LOGSE: no, no es el nombre de un nuevo Pokémon, son las preguntas de toda la vida de los cuestionarios) y en el que me juego todo un cuatrimestre de prácticas, trabajos y asistencia. ¿Suena divertido? Deberíais haberlo vivido.

Hoy por lo pronto ya tengo plan, y mañana también por lo que parece ser, y voto a tal que ya es hora de liberarme y de beber de las mieles vacacioniles. Y en 2 días… Graduación

Sería un vil mentiroso si ahora echase la vista 4 años atrás y dijese lo fácil: que mi etapa universitaria ha sido satisfactoria y que la recordaré toda mi vida. Ojo, a lo mejor sí, quién sabe, pero dudo que vaya a guardar memorias felices de mi estancia en la universidad, honestamente. Y haciendo alarde de mi capacidad de autocrítica, lo admito, no sería justo tirar todos los balones fuera, porque estamos de acuerdo en que mucha de la mierda que me ha llovido encima durante estos años ha sido obra de circunstancias tan variopintas y diversas que para qué molestarme en mencionarlas. Y con todo no puedo negar que una importante parte de la responsabilidad de que mi vida universitaria merezca el calificativo de “desastrosa” es mía y sólo mía. Pero mira, de todo se aprende, y eso sí que hay que decirlo a los 4 vientos: Este año es con diferencia el que más he aprendido. ¿De la carrera? Ah, pues sí, también, pero no iban por ahí los tiros exclusivamente…

Por eso supongo que tengo cierta curiosidad por la graduación, porque es el epílogo de un libro que ñeh, ni fú ni fá, así que si es un epílogo mediocre estará a la altura del resto de capítulos, y si es un buen desenlace… Pues esa sorpresa que me llevo, ¿no? Con filosofía, señores.

Porque, ¿Qué mejor forma de de cagarse (¿Qué coño me pasa hoy con la mierda? No, en serio, me preocupa) en el fabuloso Plan Bolonia, en haber sido cobayas experimentales, en haber tenido todo un jodido cuatrimestre de Psicología educativa pero no haber dado ni UNA asignatura de sexología, en que no nos hayan informado de nada de las prácticas externas, ni del TFG, ni de los itinerarios profesionales  y un larguíííísimo etc, que cogiéndome una cogorza mastodóntica en traje y chaqueta con gente a la que no voy a volver a ver en mi puta vida

Así que bueno, no queda salvo esperar y ver cómo rueda la vida, en el que está siendo, eso seguro, un año decisivo en lo que a mí respecta. Sólo el fatum (en latín, el destino; no, no es ningún gitano del barrio) sabe qué senda me depara este Verano, pero creo que las cartas invitan, así a bote pronto, a quedarse en la mesa a jugar aunque sea una ronda más: siempre puede salirme una escalera real

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PD: Gracias a Goyo por no exigirme pago de copyright por su gag. Eres un tío mu salao.

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THE SONG OF THE DAY: BU2B – Rush

Que Rush es una leyenda viva en el género del rock progresivo es algo innegable. El inseparable trío de virtuosos lleva ya la friolera de 46 añazos (se dice pronto) tocando juntos en el que ha sido un viaje musical en el que siempre han sabido dar el tipo con creces, pero también con algunas irregularidades notables, todo hay que decirlo. Por eso, cuando en 2012 salió a la luz su último trabajo, Clockwork Angels, la base de fans fue escéptica en un principio, pero las críticas de la prensa y la del propio público acabaron rindiéndose ante la calidad del disco.

Hoy me he levantado muy rushero, y le he dado un buen repaso al album (no lo escuché en las mejores condiciones en su día) y, sin ser en mi opinión un imprescindible, sí que resulta acojonante la pasión, ganas y potencia que los canadienses manifiestan en este disco. Hay canciones, como la del día de hoy, con unos riffs y unos ritmos que son un auténtico pinchazo de adrenalina, que te obligan a seguir el tema a golpe de headbang. Y decir eso de señores de 60 años, que llevan en el mismo grupo 2/3 de su vida, como poco es digno de alabanza, porque reinventarse nunca es fácil, pero menos aún cuando eres un intocable de la música (y por méritos propios) y ya tienes tu estilo más que asentado. Y en ese sentido, Clockwork Angels es accesible, dinámico y estimulante para cualquiera.

BU2B cautiva desde la primera nota, con esa atmósfera de Western que la acústica de Alex Lifeson nos regala. La voz de Geddy Lee presagia versos del estribillo de la canción (no sé vosotros, pero yo quiero cantar así con 60 años…) hasta que la explosiva batería de Neil Peart instaura un ritmo agresivo y enérgico y aquí se acaban las tonterías, porque lo que nos espera de ahora en adelante es un flipe. El galope del bajo y la hipnótica guitarra nos conducen a un atractivo estribillo de los que se graban a fuego y no te quitas de la cabeza en días y la canción se va desenvolviendo de forma muy natural en los 5 minutos y poco que dura el corte.

Y a partir de aquí, ¿qué? Pues a lo que nos tiene acostumbrados Rush: virtuosismo por los cuatro costados, métricas alocadas y una letra bastante interesante. La canción cumple a las mil maravillas con su propósito de ser el tema más comercial del disco, pero por pedir que no quede: un solo de guitarra en el clímax de la canción la habría hecho aún más disfrutable.

¡Dicho esto, no me alargo más y espero que os guste!

PD: Por si os lo estáis preguntando, las siglas BU2B significan “Brought Up To Believe” 😉

Conversaciones bizarras y reales de ayer y hoy (I)

Algo me dice que esta sección va a hacerse un huequito fijo en el blog. Os dejo con una charla de corte existencial entre dos jóvenes vía Whatsapp. Os aseguro que es absolutamente verídica:

 

“+¿A qué sabrán las tubbie-natillas…? ¿Y cómo de bien la chuparía Nuno, la aspiradora elefante…?

-El hecho de que te sepas el nombre de la aspiradora y anteriores referencias a los Teletubbies me hace sospechar de que estás viendo realmente la serie. Y ello me abruma y preocupa.

+Todos los años la veo. Sólo se hicieron 68 capítulos.

-Todos los años, ¿eh?

+Este año aún no la he visto. Pensaba dejarlo para Verano.

-Entiendo.

+Podemos quedar para verla.

-NO podemos. Eres algo así como el clásico chiflado.

+Y nos disfrazamos al verla.

-¿Durante el show?

+Maratón de 12 horas al día.

-¿Las nutrias hacen caca?

+Te puedo prestar el disfraz de Po. Me lo pongo desde los 9 años. Me está un poco estrecho, pero aún quepo.

-DIOS SANTO, sal de mi puta cabeza: ni siquiera eres real.

+Me gusta ver la serie con mi cojín bordado favorito al lado y un tarro de miel. El tarro de miel es para picar, pero no uso cucharas.

 

USO LAS MANOS.

 

 

LAS MANOS DE PO.

 

 

¿Entonces os apuntáis…?

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